Habíamos dicho que si Morón lograba ganarle a Almirante, no se podría decir que serviría para salvar el mal año que viene teniendo. Bueno, perdió, asi que, es fácil imaginar como quedó el ánimo con esta derrota. Y lo que mas bronca le da a la gente, es que tras el primer tiempo, en el que el Gallo había sido superior, estaba .......... SIGUE > todo como para ganar el partido en la segunda etapa. Esa era la sensación del hincha del Gallo, sin embargo, fue al revés, y el que lo terminó ganando fue Almirante, y el que terminó por el piso, se podría decir, fue Morón. El diagnóstico es claro : Morón puede dominar, puede jugar mejor que su rival, puede crear algunas situaciones de gol, pero no concreta, no define (no tiene con que), y entonces, que pasa, ante el menor contratiempo (en este caso, recibir un gol), el equipo se cae, se confunde, se desanima, todo se torna peor, y después se hace imposible de remontar por la cantidad de errores que aparecen, y esa falta de claridad, que no le permite otra cosa que tirar la pelota a la olla para que se luzcan las defensas contrarias. Lo concreto, es que ahora si, Morón se despidió de todo, y ya (cada vez mas lejos) no queda ni esa llamita de esperanza para entrar al reducido, o clasificar a la Copa Argentina. Mas allá de alguna que otra alegría aislada de ganar un partido, no queda otra cosa que uno pueda esperar.
Números pésimos : Para encontrarle explicación, al menos a este último tramo, la segunda parte del torneo, no hay mas que remitirse a los números. Morón hace 16 partidos en que o no marca ningún gol o marcó uno. Fueron 6 goles en 16 partidos. El último partido que el Gallo anotó mas de un gol, fue hace 16 fechas, cuando le ganó a Aldosivi 2 a 1. En lo que sería, se podría decir, la primera parte del torneo, con Nardozza, el Gallo en prácticamente la misma cantidad de partidos, había ganado 5 partidos, y en lo posterior ganó tan solo dos. Con Nardozza, el Gallo había conquistado 16 goles, y luego de eso, en todos los partidos siguientes (13 fechas) solo metió 5. Esto demuestra que la ineficacia de Morón aumentó notablemente tras la desvinculación de Fabián, lo que habla de que esa decisión fue un grave error (uno más), y lo apuntamos en su momento.
El partido : Comienzo prometedor del Gallo, como casi siempre sucede, y pareciera, da la impresión de ser un equipo renovado, con mayores fuerzas y nueva mentalidad. Pero bueno, como siempre, no define, no concreta, y todo se va diluyendo. Hasta que llega un momento, que agranda al rival, y si este se le anima, termina, al final, como terminó con San Miguel, con Témperley, con Defensores Unidos, con Atlanta y ayer, con Almirante. Entonces, después, con la derrota consumada o el no triunfo, todo parece peor, y el panorama termina siendo oscuro tirando a negro. Algunas buenas actuaciones de ese primer tiempo (Gastón González, Vitale, Di Santo), desaparecieron en el segundo tras el tempranero gol de la visita (siempre Brian Fernández). Ahí Morón perdió toda compostura, y entró en el terreno de la desesperación, que es cuando se le nublan o desaparecen las ideas. La gente, equivocadamente, exige mas actitud, y ese no es el problema, quizás al contrario, porque termina pareciendo eso cuando aparecen los errores, la desesperación y la falta de claridad. Por supuesto que Almirante, poco-nada hizo para ganar el partido, defendiendo y aferrándose al gol obtenido, haciendo tiempo, ensuciando el partido, y contando con una cierta complicidad del árbitro. Le salió bien, porque este Morón, si no puede consigo mismo, menos así. Derrota en definitiva que castiga y sirve para resignarse de que ya, definitivamente, este terminará siendo un año horrible, el peor en mucho, pero mucho tiempo para el hincha del Gallo.

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