La mas que triste y trágica historia comenzó así :dos motochorroes armados sorprendieron a un vecino que lavaba el auto en la vereda de su casa. El vecino asaltado salió corriendo del susto. Justo, a metros, debía pasar un colectivo, cuyo chofer al ver lo que sucedía intentó ........... SIGUE > una maniobra para encerrar a los delincuentes. Sin embargo, estos, se suben a la moto, y huyen, sin antes, quien iba detrás de acompañante, realizar, al menos, tres disparos indiscriminadamente contra el colectivo, de la línea 174, que iba casi lleno. Una mujer que viajaba en el colectivo junto su pequeña hija de 8 años, y una amiguita de ella, estaba sentada en los últimos asientos, fue alcanzada por esos disparos, perdiendo la vida, casi en el momento. Rápidamente el chofer encaró para la clínica mas próxima, pero ya no nada se podía hacer, ante la fatalidad de la infortunada mujer, llamada Hilda Tello, de 45 años. Esto ocurrió en la calle Coronel Lynch al 2000, en el barrio San Nicolás, de San Justo, partido de La Matanza. Según el testimonio de otra pasajera que justo estaba sentada al lado de la víctima, dijo lo siguiente : “yo venía con los auriculares. Fueron segundos, estallaron los vidrios, nos tiramos al piso y cuando me doy vuelta, la vi a la chica tirada sobre el asiento totalmente desvanecida. El chofer empezó a los gritos, cuando le dijimos que había una herida de bala. Actuó rápido y se dirigió a una clínica cercana. Para mi, el chofer no se quiso hacer el héroe ni nada”. Hilda vivía en Isidro Casanova, y era madre de ocho hijos. Hacía algo mas de un mes había cumplido aniversario de casada, y con su marido intercambiaron hermosos mensajes, con palabras de amor de uno hacia el otro. Mal nacidos, hoy, truncaron ese deseo que tenían ambos de ser felices muchos años mas.

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