Una sucesión de hechos de inseguridad, graves y alguno trágico, han puesto a Morón como primer noticia, encabezando todos los portales. Llama la atención que, pese a las continuas denuncias, reclamos y protestas, el Municipio no da respuestas, ni tampoco explicaciones, lo que transforma al vecino, al ciudadano, en gente que percibe que no se halla protegido ni cuidado ante una temible y creciente inseguridad. Tras varios sucesos graves, últimamente, dos hechos nuevos, y en la misma zona (Castelar sur), a solo unas cuadras de distancia, y muy pocas horas de diferencia, acrecetaron ese estado de sorpresa, tanto del periodismo como de la gente, de como se mantiene todo de parte de las autoridades, como si nada sucediera. Un médico baleado, que lucha aún por su vida, y un policía de la ciudad, que terminó sin vida, son los dos acontecimientos que conmocionaron a la opinión pública.
Médico baleado : Un médico, pese a no oponer ninguna resistencia, fue baleado por dos motochorros en Castelar. El médico se dirigía en su moto hacia su lugar de trabajo en la Clínica Modelo de Morón. Los ladrones le efectuaron dos disparos para que entregara la moto, pero, no se conformaron con ello y por eso uno de los delincuentes lo corrió a pie, con el arma en la mano, y volvió a dispararle para que les diera su mochila. El médico, llamado Santiago Miguel Bos, de 48 años, fue llevado de urgencia a la clínica Aguero, y de allí derivado a la Clínica Modelo, donde trabaja. Allí fue intervenido quirúrgicamente, y permanece internado en estado reservado. Todo quedó registrado en un video tomado por una cámara de seguridad de la zona, donde se percibió la violencia desatada y feroz de los delincuentes.
Policía ultimado : Un nuevo crimen de un policía en el conurbano (es el 13 de 14 hechos mortales que sucedieron en la provincia de Bs As). Braian Coria tenía 34 años, era oficial primero de la Policía de la Ciudad y fue asesinado, cruelmente, en Castelar sur, partido de Morón. Coria se dirigía hacia su casa (estaba a tan solo 2 cuadras), donde lo aguardaba su novia, en su moto Kawasaki Z400, y fue interceptado por los delincuentes, que, sin miramientos, le pegaron un tiro en la espalda para robarle la moto. El policía intentó seguir, pero no pudo, y terminó impacatando contra un cantero de basura de metal, golpeando contra un poste de luz. El nuevo y trágico hecho de inseguridad terminó con la vida de un policía muy querido por sus compañeros, y un muy buen padre de tres hijos, que tienen 17, 9 y 4 años. Separado, nunca descuidó ni a su familia, ni su trabajo. Además, Coria había formado parte del Ejército Argentino, tenía pasión por las motos, era tatuador en sus ratos libres y estudiaba para llegar a ser calígrafo público nacional. Como se ve, un ser humano de bien, reconocido y querido por todo quien lo trataba y conocía.

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