EN MORON : Un adolescente de 14 años, estudiante del Instituto Parroquial Cristo Obrero de Haedo, publicó en sus redes sociales una amenaza de dispararle dirigida hacia la directora de su colegio. La casa del alumno fue allanada por la policía y fue .......... SIGUE > procesado por la Justicia. Además secuestró el celular del menor y la Justicia le prohibió asistir al colegio.
EN LA MATANZA : Un episodio que podría haber tenido muy serias consecuencias en una institución educativa de Aldo Bonzi, partido de La Matanza fue impedida por la intervención judicial y policial. Un joven de 15 años fue detenido luego de que se detectaran las amenazas contra estudiantes de su antiguo colegio, el Instituto Domingo Savio, con mensajes que comenzaron a circular en un grupo de WhatsApp vinculado al curso.
EN ITUZAINGO : En los baños dela Escuela N°6 de Ituzaingó, se advertía sobre un posible ataque armado previsto para el 30 de abril. Simultáneamente, comenzaron a circular publicaciones en grupos de WhatsApp. Se hizo la denuncia y por ello se activó un operativo policial con una derivación violenta, ya que se produjo un ataque por parte de la familia del alumno denunciado.
EN MORENO : Al menos cuatro escuelas de Moreno denunciaron que recibieron amenazas de tiroteos dentro del establecimiento, a través de pintadas que aparecieron en los baños de las instituciones educativas. Las escuelas son la media Nº 1 “Manuel Belgrano”, la media 39 del centro del distrito, la media 33 del barrio San Carlos y la media 30 del barrio Moreno 2.000. En todos los casos, los directivos activaron el protocolo y realizaron la denuncia.
Desde la tragedia del 30 de marzo pasado en San Cristóbal, provincia de Santa Fe, cuando un menor de 15 años mató a un compañero de 13 años de un escopetazo, se multiplicaron las amenazas de tiroteos en escuelas y generaron no solo preocupación en la comunidad educativa, sino que fue generalizada. Los mensajes, muchos de ellos difundidos a través de redes sociales, derivaron en suspensión de clases, operativos de seguridad y un clima de incertidumbre entre estudiantes, familias y docentes. Lo cierto que no son hechos aislados, y para muchos se trata de una problemática más amplia vinculada a la convivencia escolar y al uso de entornos digitales. También hay quienes tienen tendencia a minimizar estos hechos, creyendo que tan solo se trata de una ola de bromas. Algo que debe ser desechado porque el tema es muy serio, ya que este tipo de amenazas constituye un delito, implican conductas graves y riesgos concretos que requieren intervención institucional y judicial. Y por último, en el Gobierno de la provincia de Buenos Aires sostienen que las más de 600 amenazas registradas en escuelas de distintos puntos del territorio fueron organizadas por una estructura delictiva, y por eso presentaron una denuncia en la Justicia para que se identifique a los responsables.

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